El programa elegido por el maestro Sánchez Ruzafa estuvo integrado por marchas decicadas a la advocación de ‘La Niña de Risueño’ y contó con la participación de la Escuela de Flamenco Mariquilla, Tatiana Garrido y el cante de Iván Centenillo.
El Teatro Isabel la Católica se llenó de sones de Esperanza y de público con la celebración del concierto que la Banda Municpal de Música dedicó a Nuestra Madre. Dentro de la programación cuaresmal de esta formación musical, desde el pasado año, el Ayuntamiento planteó la posibilidad de que algunos de los conciertos se dedicaran a las hermandades que celebraran algún acontecimiento importante. Así, en 2017 pudimos disfrutar de un concierto dedicado a la hermandad del Vía Crucis por su centenario, y en esta ocasión el maestro Sánchez Ruzafa no tuvo duda que tenía que ser dedicado a la Esperanza con motivo de su Coronación Pontificia el próximo 13 de octubre.
Marchas dedicadas a la advocación de la Niña de Santa Ana fueron desarrollándose en un concierto que resultó delicioso, gracias al encomiable trabajo de la banda, que estuvo acompañada por la voz de Iván Centenillo. Algunos de los compositores de las marchas que se interpretaron, presentes en el teatro, tomaron la batuta cedida por Sánchez Ruzafa para que dirigieran sus propias partituras.
Antes del programa de marchas, un grupo de alumnas de la Escuela de Flamenco de Mariquilla, bajo la dirección de Tatiana Garrido, ofrecieron su visión de la Pasión a través del cante, el baile y la percusión.